Practicar
Por qué la seguridad toma tiempo después del trauma
Ya sabes que el peligro terminó… entonces, ¿por qué tu cuerpo sigue tensándose como si algo malo estuviera por suceder? A veces, la supervivencia permanece en el cuerpo mucho después de que la crisis abandona la habitación.
Puedes entender lo que ocurrió y aun así sentirte atrapado dentro de sus consecuencias. La hipervigilancia agotadora no es debilidad; es una respuesta de supervivencia que aprendió a no relajarse por demasiado tiempo. Y muchas veces, lo más difícil es reconocer que tu mente cree que el peligro terminó, mientras tu cuerpo todavía no lo siente así.
La sabiduría de hoy
Estoy debilitado y molido en gran manera; Bramo á causa de la conmoción de mi corazón.Salmos 38:8 (RVR1909)
El trauma suele crear una dolorosa división dentro de la persona. Tus pensamientos pueden decir: “Ahora estoy a salvo”, mientras tu cuerpo continúa vigilando todo lo que podría salir mal. El miedo no se guarda solo como un recuerdo; también se convierte en ensayo constante. Cuando el daño se repite suficientes veces, el sistema nervioso aprende que estar alerta parece más seguro que descansar.
El salmo habla del sufrimiento con una honestidad poco común. La angustia no se describe como un pensamiento privado escondido ordenadamente en la mente. Se extiende por toda la persona: hacia la debilidad, el gemido, el agotamiento y el peso interior. La Escritura no avergüenza esta realidad. Reconoce que el dolor puede seguir activo en el cuerpo mucho después de que la crisis haya terminado.
Sanar rara vez es tan simple como decidir seguir adelante. El cuerpo resiste la confianza repentina porque la vigilancia alguna vez te ayudó a sobrevivir. Lo que te protegió en el peligro puede seguir funcionando automáticamente, incluso cuando esa protección ya no es necesaria. Por eso la sanidad muchas veces requiere experiencias repetidas de seguridad, paciencia y ternura, en lugar de presión para simplemente “superarlo”.
Un principio
Tu cuerpo no te está traicionando; está repitiendo un patrón de supervivencia que alguna vez te protegió, aunque ya no corresponda al presente.
Una práctica
Cuando notes que tu cuerpo se tensa, baja el ritmo el tiempo suficiente para reconectarte con el presente. Recuérdate: “Eso fue entonces; esto es ahora”, y observa con calma una señal real de que estás a salvo en este momento.
- Alvin