Practicar
Cuando aprender nunca parece convertirse en transformación
La pregunta acompaña a muchas personas durante años: ¿Por qué tanta verdad parece quedarse en la superficie? Las respuestas están ahí. La comprensión está ahí. Sin embargo, el cambio que has estado esperando siempre parece permanecer fuera de tu alcance.
Pocas frustraciones son tan profundas como conocer la verdad y, aun así, sentir que no te transforma. Puedes leer, escuchar, aprender y desear sinceramente crecer, pero seguir preguntándote por qué la verdad parece llegar con más facilidad a tu mente que a tu corazón. Con el tiempo, una pregunta silenciosa comienza a surgir: si las respuestas están justo delante de mí, ¿por qué sigo sintiéndome igual?
La sabiduría de hoy
Mas la que en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y llevan fruto en perseverancia.Lucas 8:15 (RVR1909)
Muchas personas se culpan a sí mismas cuando la transformación parece avanzar lentamente.
Suponen que no se están esforzando lo suficiente, que no están aprendiendo lo suficiente o que no creen lo suficiente. Pero Jesús ofrece una perspectiva diferente. Él desvía la atención de la semilla y la dirige hacia el terreno donde cae.
Esa diferencia es importante.
La verdad puede ser completamente verdadera y aun así no producir un cambio inmediato. No porque le falte poder, sino porque el crecimiento requiere algo más que exposición. Escuchar es solo el comienzo. El pasaje habla de retener y perseverar. La verdad debe permanecer el tiempo suficiente para ir más allá del conocimiento y comenzar a transformar lo que hay en lo profundo.
Con frecuencia abordamos el crecimiento espiritual como consumidores de información. Acumulamos ideas, comparamos perspectivas y pasamos rápidamente a la siguiente enseñanza. Sin embargo, la transformación comienza cuando la verdad se vuelve personal: cuando confronta un temor, revela una creencia oculta, sana una herida antigua o nos invita a vivir de una manera diferente.
Una semilla no se convierte en fruto de la noche a la mañana. Entra en la tierra, desaparece de la vista y crece donde nadie puede verla.
Es precisamente en esa etapa oculta donde muchas personas se desaniman. Buscamos cambios visibles y asumimos que no está ocurriendo gran cosa cuando no podemos verla. Sin embargo, el trabajo más profundo suele realizarse debajo de la superficie. La sabiduría crece no solo cuando la verdad se comprende, sino cuando se le permite echar raíces con paciencia.
Un principio
El crecimiento suele parecer lento porque los cambios más importantes ocurren debajo de la superficie. La verdad da fruto solo después de haber permanecido el tiempo suficiente para echar raíces en el corazón.
Una práctica
Cuando te sientas desanimado por la falta de cambios visibles, evita medir tu crecimiento únicamente por los resultados. En lugar de eso, pregúntate: «¿Qué verdad estoy aprendiendo a retener hoy?». Luego observa los pequeños cambios en tu perspectiva, tus deseos o tus reacciones que podrían revelar raíces creciendo más profundamente de lo que todavía puedes ver.
- Alvin