Practicar
¿A qué relación te estás aferrando?
Las decisiones más difíciles casi nunca son entre lo bueno y lo malo. Son entre aquello que hoy te está haciendo daño y aquello que todavía crees que podría cambiar. Por eso hay encrucijadas que parecen imposibles de dejar atrás.
Hay decisiones que llegan a ser agotadoras porque ninguna de las dos opciones parece segura. Puedes ver el dolor de quedarte, pero la idea de irte se siente como renunciar al futuro en el que has creído durante tanto tiempo. La encrucijada no tiene que ver solo con la relación. También tiene que ver con la esperanza que has depositado en ella y con el temor de perder aquello que aún deseas que algún día llegue a ser realidad.
La sabiduría de hoy
Como en el agua el rostro corresponde al rostro, así el corazón del hombre al del hombre.Proverbios 27:19 (RVR1909)
Una de las verdades más difíciles de aceptar es que la esperanza no siempre está puesta en lo que realmente está ocurriendo. A veces se aferra a lo que podría llegar a ocurrir.
Por eso es tan difícil alejarse de una relación que causa dolor. El corazón no siempre se aferra al sufrimiento en sí. Con frecuencia, se aferra a la posibilidad de que ese sufrimiento algún día termine sin que haya una pérdida. Esperamos un cambio, un despertar, un momento decisivo que haga que toda la espera haya valido la pena.
Pero la sabiduría bíblica nos invita a prestar atención a algo más profundo que las buenas intenciones. La Escritura compara el corazón con un reflejo en el agua. Un reflejo muestra lo que realmente está allí, no lo que desearíamos ver. Con el paso del tiempo, los patrones revelan el corazón de una persona con mucha más claridad que sus promesas.
Esto no significa que las personas nunca cambien. Significa que la sabiduría aprende a distinguir entre la evidencia y la posibilidad.
La lucha suele intensificarse cuando la esperanza empieza a pedirnos que confiemos más en lo que hemos imaginado una y otra vez que en lo que la realidad nos ha mostrado de forma constante. Seguimos invirtiendo en la persona que alguien podría llegar a ser, mientras la vida diaria continúa revelándonos quién es en realidad.
Comprender esto no resuelve de inmediato la encrucijada. Pero sí ayuda a entender por qué la decisión pesa tanto. No solo estás decidiendo qué hacer con la relación. También estás decidiendo qué hacer con el futuro que esperabas construir a través de ella.
Un principio
La sabiduría no se mide por creer que el cambio es posible, sino por permitir que tu vida se guíe por las evidencias de ese cambio y no solo por la expectativa de que ocurra.
Una práctica
Dedica unos minutos de tranquilidad para escribir lo que esta relación ha producido de manera constante en tu vida a lo largo del tiempo. Antes de considerar las posibilidades del futuro, permite que los patrones hablen por sí mismos.
- Alvin