Practicar
Cuando el arrepentimiento se convierte en un sustituto del crecimiento
A veces, el arrepentimiento es tan intenso que casi parece un cambio. Repasas el error, sientes todo su peso, te prometes que las cosas serán diferentes y, por un momento, parece que un nuevo comienzo ya está en marcha. Pero si realmente fuera así, ¿por qué tantos comienzos nuevos terminan llevándonos a los mismos desenlaces?
Pocas cosas son tan desalentadoras como encontrarte nuevamente en un lugar al que te prometiste que nunca volverías. El error puede ser distinto y las circunstancias pueden haber cambiado, pero la decepción resulta familiar porque el desenlace sigue contando la misma historia.
La sabiduría de hoy
El avisado ve el mal, y escóndese; Mas los simples pasan, y reciben el daño.Proverbios 27:12 (RVR1909)
Cuando un ciclo se repite, la mayoría de las personas concentra su atención en el momento en que fallaron. La sabiduría suele mirar más atrás.
Observa las decisiones, los entornos, las suposiciones y las vulnerabilidades que silenciosamente fueron preparando el desenlace mucho antes de que el fracaso se hiciera visible.
Por eso, el arrepentimiento por sí solo rara vez cambia un patrón. El arrepentimiento llega después de que el daño ya está hecho. Puede ayudarnos a comprender lo sucedido, pero no puede modificar el camino que nos llevó hasta allí.
El proverbio enseña que el prudente ve el peligro y busca refugio. Presta atención al orden. Ver no es el destino final. Ver nos da la oportunidad de responder.
Muchos nos hemos vuelto expertos en reconocer lo que ocurre. Conocemos nuestras debilidades. Conocemos aquello que nos hace vulnerables. Incluso podemos anticipar las conversaciones, los hábitos y las situaciones que nos llevarán hacia un resultado que no queremos.
Sin embargo, ser conscientes de ello, por sí solo, cambia muy poco. Saber hacia dónde conduce un camino no es lo mismo que elegir otro.
El verdadero cambio suele comenzar cuando dejamos de tratar el fracaso únicamente como un problema de fuerza de voluntad y empezamos a verlo como un asunto de sabiduría. La sabiduría pregunta: «¿Qué protección necesito establecer antes de que llegue la tentación?». Porque el objetivo no es simplemente lamentar menos el resultado. El objetivo es dejar de recorrer el mismo camino que sigue produciéndolo.
Un principio
Saber hacia dónde conduce un patrón no es lo mismo que escapar de él. La sabiduría comienza cuando aquello que reconocemos se convierte en un plan y deja de ser simplemente una advertencia.
Una práctica
Elige un patrón que puedas reconocer casi antes de que suceda. Esta semana, decide de antemano cómo será tu refugio, para que cuando llegue ese momento tan familiar no tengas que intentar encontrar una salida en medio de la lucha.
- Alvin