Practicar
Cuando la incertidumbre se convierte en la herida
Hay personas que pasan años buscando una respuesta que quizá nunca llegue a ser visible: ¿Mi reputación cambió más de lo que los demás están dispuestos a admitir? La pregunta se siente urgente porque no existe una forma confiable de examinar la mente de los demás. Y cuando una amenaza no puede verse, refutarla puede parecer tan imposible como demostrar que existe.
Hay preguntas que permanecen porque nadie más puede responderlas por ti. Incluso cuando recibes palabras de tranquilidad, la incertidumbre suele regresar, preguntándote una vez más si realmente te dijeron toda la verdad.
La sabiduría de hoy
Bueno es esperar callando en la salud de Jehová.Lamentaciones 3:26 (RVR1909)
La búsqueda de certeza acerca de tu reputación puede volverse interminable porque el criterio nunca deja de cambiar. No buscas solamente la opinión de una persona. Quieres tener la seguridad de que todos te ven como realmente eres, que te recuerdan con justicia y que nadie ha llegado, en silencio, a una conclusión diferente.
Pero ese tipo de certeza siempre ha estado fuera del alcance humano.
Una de las partes más difíciles de la humillación es que la reputación se vuelve invisible. No puedes ver directamente lo que los demás siguen pensando de ti. Esa incertidumbre crea una fuerte tentación de imaginar el peor escenario. Con el tiempo, la pregunta sin respuesta puede llegar a sentirse como una amenaza en sí misma.
Con frecuencia, la lucha más profunda no consiste en lo que los demás piensan de ti, sino en convivir con el hecho de que nunca podrás saberlo por completo. La mente continúa investigando porque los temores invisibles son difíciles de refutar.
Por eso la sabiduría de las Escrituras es tan valiosa en este punto. El llamado a esperar con esperanza y en silencio no es una resignación pasiva. Es la disciplina de permanecer fiel cuando la claridad no está disponible. Muchas veces, la confianza en Dios comienza precisamente donde la certeza llega a su límite.
La ironía es que muchas personas sufren más por la investigación constante que por el acontecimiento original. Pasan años intentando obtener respuestas que jamás podrán alcanzar por completo. La libertad comienza cuando dejamos de tratar cada temor oculto como una pregunta que debe resolverse antes de poder seguir adelante.
Un principio
La paz no nace de saber lo que todos piensan de ti. Crece cuando aprendes a vivir con fidelidad sin exigir respuestas que nunca estuvieron destinadas a estar en tus manos.
Una práctica
La próxima vez que esa pregunta vuelva a aparecer, observa el impulso de buscar tranquilidad antes de actuar. Reconoce la incertidumbre y recuérdate que la confianza en Dios suele comenzar justamente donde la certeza ya no puede avanzar.
- Alvin