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title: La suposición oculta detrás de mi pregunta
description: El deseo de acercarnos a Dios suele ser sincero. Sin embargo, a veces la idea de que primero debemos estar preparados termina convirtiéndose precisamente en aquello que nos impide acercarnos.
author: Alvin Ellefson
site: Aprende Sabiduría Bíblica
language: es
published: 2026-09-22
canonical: https://www.aprendesabiduriabiblica.com/practicar/suposicion-oculta-detras-pregunta/
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# La suposición oculta detrás de mi pregunta

## Cuando sentirte preparado se convierte en el obstáculo

Llega un momento en que lo m&aacute;s dif&iacute;cil de sanar no es enfrentar lo que est&aacute; mal dentro de nosotros. Es creer que podemos llevar todo eso ante la presencia de alguien que ya lo ve. Esa tensi&oacute;n revela m&aacute;s de lo que imaginamos.

&iquest;Alguna vez has notado lo f&aacute;cil que resulta creer que Dios ve cada uno de tus defectos y, al mismo tiempo, lo dif&iacute;cil que es creer que aun as&iacute; quiere tenerte cerca? La verg&uuml;enza rara vez dedica sus esfuerzos a discutir lo que hiciste. M&aacute;s bien, te convence silenciosamente de que, por haberlo hecho, ya no tienes lugar en la presencia de Dios.

## Scripture

> Y oyéndolo Jesús, les dice: Los sanos no tienen necesidad de médico, mas los que tienen mal. No he venido á llamar justos, sino pecadores á arrepentimiento. 
>
> - Marcos 2:17 (RVR1909)

El temor de acercarte a Dios cuando te sientes impuro puede parecer humildad, pero detr&aacute;s de &eacute;l puede esconderse una idea equivocada mucho m&aacute;s profunda.
Muchos suponemos que la disposici&oacute;n de Dios para recibirnos aumenta o disminuye seg&uacute;n nuestra condici&oacute;n. Cuando las cosas van bien, nos acercamos. Cuando estamos luchando, nos alejamos. Cuando fallamos, nos retiramos hasta sentir que hemos mejorado lo suficiente como para regresar.
Pero Jes&uacute;s se describe a s&iacute; mismo de otra manera.
Cuando habla de un m&eacute;dico, deja al descubierto algo que la verg&uuml;enza se esfuerza por ocultar. El valor de un m&eacute;dico no se demuestra con personas sanas, sino con personas enfermas dispuestas a acudir a &eacute;l.
Lo mismo sucede espiritualmente.
Nuestro mayor obst&aacute;culo muchas veces no son nuestros defectos en s&iacute;, sino lo que creemos que esos defectos significan. La verg&uuml;enza interpreta el fracaso como distancia. Supone que la actitud de Dios hacia nosotros ha cambiado porque nuestra condici&oacute;n ha cambiado. &laquo;Arr&eacute;glate primero y despu&eacute;s ac&eacute;rcate&raquo;, nos dice.
Jes&uacute;s dice lo contrario.
&laquo;Ac&eacute;rcate precisamente porque necesitas ser sanado&raquo;.
Esa diferencia lo cambia todo.
El objetivo nunca fue llegar a ser lo suficientemente dignos como para entrar en la presencia de Dios. El objetivo era descubrir que su presencia es precisamente el lugar donde quienes no son dignos encuentran restauraci&oacute;n. Lo que muchas veces experimentamos como distancia espiritual puede ser, en realidad, nuestra dificultad para creer que su disposici&oacute;n a recibirnos es mayor que nuestro fracaso.

## Un principio

La barrera m&aacute;s profunda entre nosotros y Dios muchas veces no es nuestro pecado, sino la creencia de que debemos ganarnos la sanidad antes de poder acercarnos a &Eacute;l.

## Una práctica

Cuando la verg&uuml;enza te diga que debes mantenerte lejos hasta que hayas cambiado, detente y preg&uacute;ntate: &laquo;Si Jes&uacute;s es el m&eacute;dico, &iquest;por qu&eacute; estoy evitando acudir a &Eacute;l?&raquo;. Permanece un momento con esa pregunta y permite que te gu&iacute;e de regreso a una conversaci&oacute;n sincera con Dios.

La vergüenza siempre dirige tu atención hacia tu condición. Jesús dirige tu atención hacia su disposición a recibirte aun en medio de ella. Vale la pena prestar atención esta semana a la diferencia entre esas dos voces.
